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Cuando siento, vuelo y sueño soy ELLA.
"La Guerrera de La Luz"
y mis palabras como mis escritos toman vida para dejar huellas profundas en la tuya, huellas que no dañan ni lastiman porque son buenas, entro descalza a tu Alma y te pido que lo hagas en la mía.

"Descálzate para entrar en mi Alma, puedes dañarme y NO quiero"

Sueño, solo sueño ...

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La que podía ver las Almas


Ver el alma de las personas es algo que no se lo deseo a nadie y en mi caso me ocurría continuamente.

Son muchos los que ven con el Alma. Como me sucedía antes, se vuelven invisibles y penetran en las Almas, "con permiso" o "sin él", cuando creen que los necesitan y no saben llamarlos, pero se hacen escuchar con su S.O.S. silencioso.

Ver con el Alma es inigualable y casi indescriptible.
Es como leer el libro preferido tantas veces que sus hojas están muy ajadas y su tinta desvanecida nos desgasta la vista sin darnos cuenta...
es saborear acompañados un buen vino añejo elegido de tu bodega porque te lo enviaron de ese país lejano donde se cultivan las mejores vides...
es caminar descalzos por lugares únicos y en compañía soñada...
es llenarse de Amor y sentir cómo todo tu ser se expande sin límites hacia lo infinito.

Pero también es caminar por caminos de rosas con espinas, y con aroma a césped recién cortado en ese rosedal...
es cuando duele la piel quemada por el sol, y que se cura con el dulce beso del ser amado, ése que sientes interminable, y el dolor pasa...
es amar lo prohibido que hace daño y lastima, pero que se disfruta al saber que sólo ellos dos lo sienten y se curan...

Y lastima saber todo esto sobre las Almas.
Lastima de amor pero también de dolor, donde ambas cosas llevan a los sentimientos más profundos.
Y lastima más cuando sientes lástima por ti mismo, al comprender que no sabes recibir algo tan bello y puro como lo que te ofrecen continuamente en ese "ir y venir" que para ti es solo un "ir" y con gusto. Y es ahí cuando escapan a resguardarse para no ser descubiertos por la esencia misma de lo que no sabes recibir... el AMOR.

Así comenzó una historia que nunca debería haber empezado y que sólo acentuaciones distintas la hacen única.

Lástima que lastima.


***
Todo era absolutamente mío y secreto hasta que Jaime, un amigo que conocí por internet, descubrió que yo podía ser útil a muchas "personas" (me gustaba más cuando las llamaba "Almas").
Y de la manera que me la contó, su idea parecía lógica y a la vez atrapante. Con esa pizca de aventura que era la parte que más me gustaba porque fortalecía el AMOR frente al dolor, y más amor lo hacía liviano y llevadero. Así todo resultaba más fácil.

A Jaime lo conocí una de esas madrugadas en las que el sueño no llega nunca, quizás por algún motivo insignificante o algún problema que no encontraba solución. Daba vueltas y más vueltas en mi cama, hasta levantarme y mirar a mi alrededor como buscando qué hacer o preguntándome, tal vez, qué me pasaba, mientras asomada a mi ventana veía que toda la ciudad dormía en un silencio total. Todos menos yo.

Como muchos "duendes de la noche" (así llamaba yo a los bohemios, y con orgullo era una más de ellos) lo primero que se me ocurrió fue encender la computadora, sin saber qué hacer o por dónde comenzar, si convenía primero revisar los correos o entrar a las redes sociales. Sólo buscaba distraerme y que el cansancio me venciera.

Y allí estaba él... Jaime. Que se presentó ante mí como un Alma sensible, un chamán. Me contó que venía siguiéndome en silencio desde hacía tiempo, pero que nunca había intentado comunicarse hasta que me vio conectada a esa hora y se preocupó al pensar que algo me estaba pasando.

Me asombró un poco todo lo que me contaba y lo mucho que sabía, además de esa preocupación casi inexplicable por parte de un Alma que yo no conocía, porque él sí me demostró saber de la mía y profundamente.

A partir de ese día jamás nos separamos. Intercambiamos gustos por libros, plantas, aprendí mucho sobre vinos y catas (tiene un gran viñedo en su tierra), hablamos sobre religiones, sectas, chamanismo... Los dos, bohemios y soñadores, no podíamos dejar de hablar de amores, poesías y sueños.

Hasta llegó a enseñarme sobre los viajes astrales, que un poco me asustaban al principio pero con el tiempo me gustó saber más y más. Imaginaba volar hacia donde yo quería estar, libre como el viento, y pasando por todos los climas que acariciaban mi piel. Despojada de toda ropa que me atara a mi cuerpo material y que, con ese estado en mí, ya no soportaba.

Cada día era distinto con él, cada hora, cada minuto... Había tanto para aprender que llegamos a ser "el complemento perfecto" el uno del otro ... Sentimos la necesidad de conocernos el Alma y planeamos el viaje.

Cuando llegó el momento tan esperado por ambos, nos encontramos. Fue el día y la hora fijados, en el lugar en el que un día soñamos estar y que llegamos a hacerlo realidad, tal cual lo veníamos ensayando una y otra vez.

No me desilusionó verlo. Era como lo imaginé y mejor aún. Según lo que me dijo, él sintió lo mismo que yo.

Todo hubiese estado casi perfecto si no hubiese sido por dos cosas en este encuentro que no me gustaron y que, pensadas con tiempo por Jaime, me las debió haber comentado antes de la partida. Lástima que no lo hizo...

Uno fue declararme su amor, hasta que entendió que yo sólo sabía dar y no recibir. Costó que lo comprendiera y supiese que cuando me sentía asfixiada por EL AMOR me iría donde nadie me encontrase. Aunque no debía desconocerlo porque, como bien me volvió a repetir, hacía años que me seguía y sabía de mi lugar secreto.

Esta vez estaba tan ciega con mi nueva experiencia de viajar de esta forma, y más aún a tierras desconocidas, que no vi su Alma. De hacerlo, hubiera sabido anticipadamente de lo que hablaría. Tampoco senti la necesidad. Sentí, sí, que sería como verme a mí misma en un espejo. Ya éramos, creía, uno sólo.

Lo otro que llamó mi atención fue la frialdad de la conversación. Ya no hablamos de poemas, de música, de viñedos, de plantas,... de todo lo que nos llevaba horas enteras de nuestros cortos días, porque estar juntos acortaba el tiempo y soñábamos convertirlo en infinito.

Comenzó a hablar sobre mí y lo útil que sería yo para las "personas", ésas que antes de viajar, en nuestro lenguaje las llamábamos ALMAS. Esa diferencia de palabras martilleaba en mi cabeza sonándome mal, porque no era lo nuestro.

No le dije nada de mi observación. Quizás estaba tan nervioso como yo por nuestro primer encuentro y eso le hizo omitir tal "detalle".

Quise saber más, ya que tratar con Almas era algo muy serio para mi, y podíamos lastimarlas sin quererlo. Deseaba ser sumamente cuidadosa con lo que me planteaba él, y le pedí que fuera relatándome todo muy despacio para poder asimilarlo y comprenderlo.

Comenzó develándome el motivo por el cual prácticamente se convirtió en mi "Ángel Guardian". Si cuando lo conocí no entendía nada, ahora que comenzaba a explicarme las razones de su acercamiento a Mi Alma, mucho menos.

Según él, su trabajo era en el universo entero, cuidando Almas como la mía. "Seres de Luz" (nos llamó), muy buscados por organizaciones o sectas (no recuerdo al palabra exacta ) a las que él llamaba "logias".

Me preguntó si alguna vez había recibido un mail con códigos y números "raros" que me indujeran a comunicarme con alguien. Me extrañó su pregunta. Él sabía todo sobre mi, y entonces, además, hasta leía mis correos. Porque si no, ¿cómo podía saber eso?.

Era verdad que yo había recibido ese envío extraño con un mensaje que decia: "Sabemos de tu trabajo y te queremos ayudar. Copia este código y envíalo a esta dirección de mail. Esa persona entenderá que vienes de parte nuestra". Y seguían letras y números formando una clave.

Le conté todo esto a Jaime, y también le dije que no había enviado ese correo tan extraño porque en primer lugar no comprendía a qué se referían cuando me decían saber sobre "el trabajo que hago". ¿A qué trabajo se referían? Porque realizo más de uno (¡no sólo de amor vive el hombre!). Y el tema de tantos códigos y números cómo único texto del mail que debía enviar me asustó un poco.

Y le confesé que realmente me espantó buscarme luego en la Red y ver mi foto entre cientos de triángulos y figuras que no entendía. Le pregunté a un amigo escritor e investigador qué podía ser todo esto. Creo que él se asustó más que yo cuando le conté. Me dijo que era gente de una logia y que los ignorara, que ni me acercara a ellos.

Lo que yo más quería era encontrar la forma de quitar mi foto y mis datos de esa colección de triángulos y figuras extrañas. Según mi amigo, si ellos me tenían allí es que ya me querían como uno más de ellos y era tan peligroso eliminar a esta gente como contacto como tener mi foto ahí. Las dos opciones eran igualmente riesgosas.

Jaime escuchaba con suma atención mi relato hasta que me dijo algo así como que ya era tarde para ayudarme, que ellos me buscaban porque yo "veo las almas" y que ellos me darían PODER y todo lo que yo quisiese si lograba que esas almas se unieran a su grupo o como se llame.

Lo único que se me ocurría en ese momento y en plena conversación con Jaime era volver a mi lugar lo más rápido posible y olvidarme de toda esta aventura vivida entre sueños y pesadillas, sin distinguir cuáles eran unos y cuáles otras.

Por suerte, Jaime logró tranquilizarme. Me ofreció llevar a cabo "el plan B". Nunca supe cuál había sido "el plan A", pero lo veía tan concentrado que se notaba su preocupación en su ceño fruncido y no me atreví a preguntárselo.

Con suma atención escuché sus proyectos, sin saber en definitiva por qué debía sentirme mal por algo tan bello y puro como era ver las Almas y ayudarlas, en amor y con todo mi amor, en lo que pudiera hacer por ellas. En definitiva, lo único que podía hacer era darles mi tiempo. Es parte del amor y casi nadie está dispuesto a hacerlo por otra Alma.

Mi preocupación no era yo, eran las Almas. ¿Cómo hacer para cerrar los ojos y no verlas o escucharlas cuando gritan en silencio y hasta el cristal más frágil se rompe de dolor...?

"Plan B", me dijo Jaime. Me pareció medio loco en ese momento, pero al mismo tiempo con cierta cordura.

Mi "misión", asi la llamaba él, para que estas sectas o grupos me dejaran en paz y no se acercaran a mis Almas, seria intentar algo diferente de lo que venía haciendo con los "seres de luz", "almitas blancas" como las llamaba yo a todas aquellas que pasaban por algún dolor o enfermedad, o simplemente necesitaban de mi tiempo.

Ahora tendría que comenzar a ver Almas oscuras y poner amor en ellas. Jaime decía que sería la forma de lograr que no me persiguieran más, ya que se trataría de "una misión imposible" a su vista. Supuestamente, entonces yo ya no sería tan importante para ellos porque mi trabajo iba a fracasar. Hay que ser muy fuerte para que esas almas se dejen ser penetradas por una simple Alma sensible con una mirada tan débil como la mía ante el dolor y el Amor.

A medida que hablábamos sobre todo esto, mi cabeza funcionaba a toda velocidad para imaginarme el regreso a casa, volviendo el tiempo atrás y así verme dormida en mi cama plácidamente. Y al despertar, sentir que todo esto había sido sólo una pesadilla más...

Los ojos de Jaime estaban transformados. ¿Dónde había quedado su mirada dulce? Los observé y sentí lástima porque me lastimaban al verlos... Se mostraban tan distintos... Antes parecían transparentar el mar al mirarlos, de un color celeste fuerte y con un brillo hermoso, que atrapaban los míos con dulzura.

Muchas veces, antes, jugábamos para ver quién soportaba más el mantener la mirada en el otro. Siempre perdíamos juntos, ya que nuestros ojos comenzaban a soñar y muchas veces nos dormíamos sólo al contemplarnos. Eran miradas de amor, de Alma a Alma. Pero esta vez no. Todo lo contrario. Esa mirada se veía desencajada en su cara, tratando de abrir más y más los ojos, como una señal de querer que yo entendiera con exactitud lo que me iba explicando.

Por suerte el viaje de regreso fue rápido aunque turbulento. Lo que tanto había deseado, y creía que él también, se había convertido en cualquier cosa menos en todo lo que imaginé para ese día, que debía haber sido mágico y único en nuestras vidas.

Quedamos en comunicarnos para yo recibir las indicaciones del Plan B" por intercambio de correos. Así sería seguro que yo registraría todo en mi mente, porque en caso de duda podía consultar lo escrito. Todo debería ser perfecto.

Dejé pasar unos días sin abrir mi computadora. Quería olvidar y a la vez recordar todo lo vivido en mi encuentro con Jaime. Necesitaba fortalecer mi Alma antes de seguir con el plan "B".

Como imaginé, apenas abrí mi computadora vi que había varios mails de Jaime. Pero algo pasó en mí acerca de él luego de este viaje. La frialdad de ambos traspasaba mi máquina y seguramente la de Jaime.

Había perdido la alegría, esa alegría y entusiasmo que sólo se me ocurre comparar con el "primer amor" o "el primer beso"...

No fueron muchos los mails, ya que para Jaime las cosas importantes se explican una sola vez, a lo sumo dos. O la entendés o no la entendés. Quizás en el concepto de la palabra "tiempo" no coincidíamos ya como lo hacíamos antes del encuentro, cuando el tiempo lo manejábamos nosotros y nunca permitíamos que el tiempo nos manejara a nosotros. Incluso cuando estábamos juntos, no teníamos reloj cerca nuestro y el que marcaban las computadoras tampoco existía para nosotros.

Tiempo... Me preguntaba si este Jaime sería el mismo, el de siempre, mi amigo, mi complemento, mi otro yo... No lo reconocía ya como "Mi Jaime", "Mi Ángel".

También pensé que no quería él darle más importancia al asunto de lo que debería ser, y por eso mismo procuraba terminar lo antes posible con este tema que nos preocupaba. Se le notaba tan nervioso, ausente...

Pese a ser tan débil para algunos, casi frágil, sé que yo crecía con cada lastimadura que la vida me daba. Era una enseñanza nueva y así la tomaba. Y ese pensamiento sobre mí misma me sacó adelante más de una vez cuando decaía por circunstancias que no entendía, que no llegaba a comprender.

Plan "B" en marcha. Pero... buscar Almas oscuras y llegar a ellas es verdad que se hace difícil. Enseñarles sobre el amor, enseñarles a "sentir", es casi imposible. Jaime y esa gente tenían razón: el "fracaso" estaría siempre delante de mis ojos.

Intentarlo no costaba nada, y sería una aventura más o, mejor dicho, un aprendizaje más en mi vida.

¿Por dónde comenzar a buscar...? Fácil. Recurriendo a la TV. Con sólo mirar las noticias encontraría las Almas que necesitaba. Y así lo hice.

Eso de los viajes astrales que me enseñó Jaime me facilitó todo. Era cuestión de concentración y de salir a la búsqueda. Y estaría en el lugar indicado en el momento exacto en que ese Alma volviera a oscurecerse ante alguna "tentación nueva".

Me costó llegar a ellas y entablar una conversación que fuese atrapante como para ganarme su confianza. Por suerte, lo logré. Entre charla y charla me preguntaban cómo hacía para ir tan rápido de un lugar a otro, ya que uno de ellos comentó que me había visto poco antes en otro lugar. Mi estrategia funcionó. Los viajes astrales serían un tema más que interesante para ellos. Y lo conseguí.

Al ver sus almas oscuras sentí que se reían de mí por dentro, que pensaban que yo no descubriría nunca lo que estaban tramando hacer con esos viajes "tan útiles" para sus vidas. Lo que no sabían era que en ese momento recordaba a mi padre cuando decía: "el que ríe último ríe mejor".

Ellos se estaba riendo de mí y yo reía también, conociendo sus planes oscuros y la manera en que querían utilizarme.

Así, entre charla y charla, no se dieron cuenta de que comenzamos el viaje (poniendo sólo yo las energías), y llegamos a un lugar pensado por mi sin haberlos consultado antes.

Me causaba risa imaginar la cara de Jaime si me viese con todas esas Almas y en ese lugar...

Mientras yo descansaba un poco les dije que recorrieran los alrededores y se sintieran en libertad. Que observaran todo, incluso los aromas. El lugar y su magia los atraparon, así que no fue trabajo convencerlos de cumplir mi solicitud.

"¿Qué tiene que ver esto con el amor?", habría preguntado Jaime si estuviese a mi lado. Trato pero no puedo desprenderme de él. Hasta en mis pensamientos está, y en cada momento o cosa que hago. Como me ocurría allí.

Los miraba. Se veían tan distintos. Unos comparaban las diferentes formas de las hojas de los árboles y sus colores. Otros disfrutaban en los lagos viendo las truchas saltar. Otros recogían piedras y las seleccionaban por color y tamaño. Otros ya estaban algo lejos, perdidos entre las flores más bellas y acompañados por hermosos animales del lugar.

Sonreían, corrían, jugaban, subían, bajaban, tocaban, sentían, olían... y yo los veía, veía cómo sus almas comenzaban a ser cada vez más claras.

Luego noté que se reunían, giraban su cabeza todos a la vez para mirarme y venían hacia mi. Esas miradas no me gustaban nada.

Cuando llegaron a mi lado me preguntaron por qué los había llevado allí. Qué quería yo de ellos. Les respondí que sólo buscaba mostrarles otra vida que no conocían, a pesar de que ellos creyeran que sí.
"Esto es distinto" - les expliqué. - "Porque antes miraban pasar por su vida estas bellezas, pero yo los traje a VER todo esto que encierra la palabra AMOR."

"El amor, ¿lo ven?, es todo esto junto, amigos. Con todos los sentidos juntos que pusieron en este momento y en este lugar olvidaron sus antiguas vidas, donde su alma estaba oscureciéndose cada vez más al no conocer sobre el amor. Ahora lo conocen, y hay más... Hay más para amar, y conocer: sus hermanos, sus semejantes, los otros SERES HUMANOS que no están en este lugar. Sólo nosotros estamos. Ahora pueden ir con ellos porque ya no los lastimarán más con sus actitudes. Ahora conocen el Amor."

Fue hermoso ver cómo se abrazaban entre ellos. Sabían que ahora serían libres. Y más hermoso fue ver sus Almas de color blanco nieve como las cumbres de las montañas nevadas que rodeaban el paisaje.

Me sentí plena, feliz, realizada. Supe que había cumplido la Misión encomendada por Jaime y por "MI BIEN".

Los de la logia me dejarían tranquila ahora. En verdad, ni me acordaba de mi problema. Lo que había hecho era muy natural para mí. Y mi felicidad era verlos felices a todos ellos.

Al llegar a casa, lo primero que hice fue enviarle un mail a Jaime contándole todo, pero todo, con lujo de detalles. ¡Imaginaba su cara!

Lo hice. Pero quedé esperando la respuesta del mail y nunca llegó. Miré en el chat y tampoco estaba conectado.

Cuánta angustia me producía no saber de él. Sólo quería que compartiésemos ese momento, con nuestras risas y abrazos, imaginarios o no...

Un ruido seco llamó mi atención. Me dirigí hacia el living pensando en alguna ventana abierta que el viento pudo haber cerrado, pero no. Grande fue mi sorpresa al ver a Jaime parado allí, mirándome fijamente. Me extrañó que no dijera palabra alguna o se tirase feliz y risueño hacia mis brazos como yo lo esperaba, como lo hacíamos antes.

Ahora, la de la mirada extraña y perdida era yo, como diciéndole "¿Eres tú? ¿Te conozco? ¿Eres Mi Jaime?"

Pero no pude sostenerla. Sus ojos frente a los míos me lastimaban, como también lastimaba mi alma esta situación desagradable.

No comprendía nada. El dolor era cada vez mayor. Temblaba de miedo, de terror. Era estar ante la presencia de un ser extraño dentro de mi casa.

Como pude me acerqué para tocarlo, abrazarlo. Me apartó de su lado. Alcé mi vista hacia él y VI SU ALMA. No era oscura, tampoco blanca, era un gran triángulo de fuego sobre su pecho.

Casi ciega comencé a correr buscando algún lugar hacia donde huir para que no me encontrara. Él ya sabía de mi lugar secreto. Allí no podría yo volver.

Sentía sus pasos, su respiración, su aliento sobre mí. Me buscaba y quería encontrarme.

Rápidamente me concentré y volé a un nuevo lugar, un lugar mágico, un lugar de Amor, el lugar donde nació el Amor.

No preciso ver ya mi cuerpo físico. Quedó a merced de él y de su logia. Ningún dolor me lastima ya, ni tampoco siento lástima de mi.

Mi esencia ciega está en este lugar donde habita el Amor.

Porque finalmente comprendí que el plan "A", el que nunca me reveló Jaime, era atrapar todas las almas posibles. El objetivo éramos todas las Almas, blancas o no. Y el plan "B" era que yo hiciera ese trabajo para ellos, imposible sin mi ayuda.

Tienen mi cuerpo físico y yo conservo mi esencia. Pero aquél poder, el de ver las Almas, era resultado de la unión de ambos. Y ya se ha perdido en mí para siempre.

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